La norma establece que la obligación de mantener la inversión por dos años recae exclusivamente sobre el administrador del instrumento

La reglamentación del blanqueo de capitales -oficializada recientemente- trae una buena noticia para las empresas y particulares que orienten sus “nuevos” fondos hacia los fideicomisos financieros. En particular, cuando se trate de instrumentos que destinen los fondos exclusivamente a inversiones productivas.Puntualmente, quienes elijan esta alternativa de colocación se beneficiarán con la tasa más baja que prevé el régimen y con una amplia libertad de decisión respecto al momento de abandonar la inversión.Esto es así ya que la reglamentación establece que la obligación de mantener la inversión por dos años

recae exclusivamente sobre el administrador del instrumento.Debe tenerse en cuenta que la ley establece que a fin de gozar del ingreso del impuesto único, equivalente al 1% del monto blanqueado, la inversión deberá ser mantenida por dos años a partir del momento de haberla efectuado.Ante tal esquema normativo, los inversores que opten por esta opción pagarán la alícuota más baja y podrán retirarse del fideicomiso –vendiendo los certificados de participación-

cuando lo deseen ya que no existe una limitación de tiempo específicaEl plazo de dos años rige sólo para los administradores del instrumento financiero, es decir para el fideicomiso como tal.Para entender el mecanismo general de los fideicomisos financieros es necesario tener presente que dichos instrumentos cuentan con tres partes: 

  • Fiduciantes: que aportan el capital del proyecto. 

  • Fiduciario: quien administra los fondos aportados. 

  • Beneficiarios: reciben los resultados de acuerdo a lo que se determinó hacer con el capital aportado. 

En este caso, las empresas y particulares que decidan aportar sus “nuevos” fondos al fideicomiso conforman el grupo de fiduciantes. Asimismo, existe el fiduciario que administra los fondos en cuestión y que deberá mantener por dos años la inversión. Reglamentación del blanqueo
Consultado al respecto, Mario Volman, Socio de Kaplan, Volman & Asociados, explicó que el artículo 27 de la ley 26.476 establece en su inciso e) la posibilidad de blanquear: 

  • Tenencia de moneda extranjera y/o divisas en el exterior, y moneda local y/o moneda extranjera en el país, que se destine a la construcción de nuevos inmuebles, finalización de obras en curso, financiamiento de obras de infraestructura, inversiones inmobiliarias, agroganaderas, industriales, turismo o de servicios, en el país. 

Cumpliendo tales condiciones la empresa o el particular sólo deberá pagar un impuesto único equivalente al 1% del monto blanqueado.La ley agrega que “las aludidas inversiones deberán permanecer en cabeza de su titular por un plazo 2 años, en las condiciones que establezca la reglamentación.”Por otra parte, Volman precisó que “la resolución general (AFIP) 2537 admite que los fondos se inviertan en títulos representativos de deuda y/o certificados de participación emitidos en el marco de fideicomisos financieros cuyos valores fiduciarios cuenten con autorización de oferta pública”.

“Asimismo, los fideicomisos deberán constituirse con el objeto exclusivo de obtener fondos para financiar las obras e inversiones antes señaladas”, agregó Volman.

“Si la inversión fuera en valores representativos de deuda o en certificados de participación de fideicomisos financieros la norma dispone que el plazo de dos años es obligatorio sólo para el fideicomiso inversor, pero no lo es para los contribuyentes que regularizan”, advirtió Volman. ”En este último aspecto la reglamentación ha excedido la letra de la ley que establece la permanencia de la inversión por dos años en todos los casos”, concluyó Volman.De igual modo,

Rubén Pascuali, operador de Mayoral Bursátil, coincidió con el alivio, pero advirtió que “el Gobierno podría sacar una norma extra que aclare que los fideicomisos financieros tienen que ser cerrados”. De ser así, los inversores no pueden retirarse del mismo cuando deseen. Mayores opciones
Más allá de los fideicomisos existen otras opciones que tributan al 1 por ciento: 

  • Acciones y/u obligaciones negociables, a emitirse por sociedades constituidas en el país que cuenten con autorización para ofrecer públicamente sus valores negociables siempre y cuando los fondos resultantes de la colocación de esos valores negociables se destinen, exclusivamente, a inversiones productivas. 

  • Cuotapartes de fondos comunes de inversión registrados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) cuya política de inversión se circunscriba exclusivamente a la suscripción de acciones, obligaciones negociables y/o valores fiduciarios emitidos en las condiciones mencionadas anteriormente. 

  • Cabe aclarar, que en estos casos la obligación de mantener por dos años la inversión recae exclusivamente sobre las empresas y particulares que decidan blanquear fondos. 

Volman explicó que estas opciones “dan lugar a que los contribuyentes que posean ahorros no declarados en cajas de seguridad del país, exterioricen los mismos tributando un impuesto de un escaso 1 por ciento”.“Además serán aprovechados por el mercado empresario de compañías reguladas por la CNV como una buena alternativa de financiamiento para la realización de inversiones productivas”, detalló el tributarista.A su vez, el mercado financiero podrá canalizar tales inversiones a empresas que cuenten con autorización de la CNV para ofrecer públicamente sus valores negociables y cumplan con dichos fines, por medio de: 

  • Una ampliación del capital social, 

  • La oferta de Obligaciones negociables bajo el régimen de oferta pública, 

  • La constitución de fideicomisos financieros, 

  • Fondos comunes de inversión registrados por la CNV constituidos con el objeto de suscribir acciones, obligaciones negociables y valores fiduciarios. 

En referencia a estas alternativas, Pascualli señaló que “todos los participantes del mercado de capitales y el Estado enfrentan una gran oportunidad”.  Asimismo, agregó que “existe entre las empresas una gran expectativa respecto a cómo será implementado el régimen de blanqueo de capitales”. 

Un tema no menor que señala Pasculi refiere a la inversión en títulos públicos: “Sería más beneficioso que el Estado no emita un nuevo bono para quienes decidan destinar los fondos del blanqueo”. “El Gobierno debería dejar que se invierta entre el menú de bonos existente, para así poder elegir el que reintegra la inversión en el menor tiempo posible”, concluyó Pascuali.Hernán Gilardo