FERREYRA, JAVIER A. C/CASA PIRO S.A. S/ORDINARIO”. CNCOM, SALA D, 19/08/2008

Tema: conclusión del concurso. Fuero de atracción. Prescripción concursal.

Fuente: IJ Editores.

Buenos Aires, 19 de agosto de 2008.-

 

1. El incidentista apeló la resolución de fs. 591/595, en cuanto admitió la defensa de prescripción deducida por la concursada en estas actuaciones con apoyo en lo establecido por la LCQ 56 (fs. 597).

Los fundamentos del recurso obran expuestos en fs. 599/604 y fueron respondidos por la concursada en fs. 607/610.

Si bien en la instancia de grado se omitió notificar a la sindicatura la decisión recaída y, como consecuencia de ello, del traslado de los agravios, la Sala prescindirá de devolver la causa con tal finalidad a fin de no dilatar la solución y dado que la concursada se ha expresado al respecto.

 

2. a) Resulta incontrovertido que la presentación en concurso preventivo de la demandada ocurrió el 16.10.96, produciéndose su apertura el 13.11.96 (fs. 224) y su homologación el 4.11.97.

Por su parte, la incidentista solicitó la verificación de su crédito el 13.08.07 (fs. 553/556).

Entre la solicitud de apertura y la verificatoria transcurrió holgadamente el plazo establecido por la LCQ 56, frente a lo cual procedió, entonces, admitir el planteo de prescripción deducido por la concursada.

 

b) No empece a esa solución las actuaciones producidas en sede laboral en estos autos caratulados “Ferreyra Javier Alejandro c/ Casa Piro S.A. s/ accidente de trabajo”, toda vez que la sentencia de primera instancia dictada en fs. 173/176 el 20.3.97 fue confirmada por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo el 31.12.97 (fs. 191/192) y quedó firme en el mes de febrero de 1998 (fs. 196).

La incidentista tomó conocimiento de esa circunstancia con el proveído dictado el 19.5.98 (fs. 224 vta.) respecto de la presentación del 23.2.98 donde la demandada denunció encontrarse en concurso preventivo (fs. 224).

Tal es así que el actor presentó el escrito de fs. 231 el 2.10.98, en el cual pidió la certificación de copias de esta causa para iniciar el cobro en el concurso de la demandada, que fueron retiradas de la causa según constancias de fs. 231 vta., el 20.10.98.

Con posterioridad, el pretenso acreedor informó en fs. 233 acerca de la situación del trámite concursal (vgr. homologación y finalización), para luego intentar proseguir la ejecución de sentencia en estos actuados (fs. 242; el 26.11.99).

Desde entonces, el actor se desentendió del estado concursal de la deudora (v. proveído del 22.08.01; fs. 274 vta.)  llegando incluso a archivarse el expediente (v. fs. 275) y desarchivarse el 16.08.02 (fs. 276). Antes de ello, los trámites cumplidos en autos estuvieron enderezados a lograr la ejecución de sentencia dictada en sede laboral persiguiendo la traba de embargo de un inmueble de la demandada.

Si bien la nueva denuncia de la situación concursal de la deudora efectuada en autos el 12.02.03 resultó desoída (fs. 315/316), fue recién con la agregación del oficio de fs. 336 librado en el concurso preventivo de Casa Piro S.A. que se remitió el expediente a sede concursal (fs. 337; 08.07.03), aunque después devueltos a la justicia laboral por estar exceptuado del fuero de atracción (fs. 346; 24.03.04).

Ulteriormente, se suscitó la cuestión de competencia que finalmente concluyó con el dictado de la resolución de fs. 542 por la Alzada del Fuero Laboral (el 14.12.06), quien resolvió que la causa quede radicada en sede comercial.

 

3. Dispone la ley concursal que el pedido de verificación tardía debe ser deducido por incidente mientras tramite el concurso, o concluído éste por la acción individual que corresponda, dentro de los dos años de la presentación en convocatoria (LCQ 56, sexto párr.).

Ello significa que el reclamo formulado después de homologado el acuerdo (homologación que, en los términos de la LCQ 59, implica la conclusión del proceso), debe ser tramitado ante el mismo Juez del concurso, ya que la conclusión dispuesta no importa el cese del fuero de atracción (LCQ 21), por lo que la acción individual de la LCQ 56 será necesariamente de carácter concursal (en esa línea, F. Junyent Bas-C. Molina Sandoval, Ley de concursos y quiebras comentada, Buenos Aires, 2005, T. I, pág. 348, apartado VI).

La atracción universal es el medio procesal para hacer efectivo el principio de la universalidad que caracteriza a los concursos. Tanto la concursalidad como la universalidad son efectos propios del instituto y no solo del proceso. En este sentido, se ha sostenido que lo que concluye es el proceso concursal y no el estado concursal, que continúa hasta el cumplimiento del acuerdo o la declaración de quiebra por nulidad o incumplimiento del mismo (J. Lorente, Ley de concursos y quiebras, Buenos Aires, 2000, T. 1, págs. 598/599; P. Heredia, Tratado exegético de derecho concursal, Buenos Aires, 2000, T. 2, pág. 271 y nota 99).

En mérito a lo anterior surge claro que era carga legal del pretendiente incoar su reclamo ante el juzgado n° 5 del fuero, y no intentar la ejecución de la sentencia ante la Justicia Laboral.

La inobservancia de ello obsta a la admisión del presente, ya que desde la presentación en concurso (13.11.98) hasta su inicio (13.8.07), transcurrió holgadamente el plazo de dos años previsto por la LCQ 56.

No resulta óbice la labor desplegada en sede laboral pues ante el comprobado conocimiento de la situación concursal de la deudora, y el consecuente deber legal que ello impuso, el otorgar virtualidad interruptiva a lo allí actuado (durante casi nueve años) implicaría echar por tierra los principios que motivaron el dictado de la norma, que se encuentran fundamentalmente orientados a brindar certeza sobre la conformación del pasivo, a favorecer la obtención de crédito por parte del deudor, a facilitar su inserción o reinserción en el mercado, etc..

Por esa razón corresponderá rechazar el recurso, distribuyendo las costas de ambas instancias por su orden, pues las particularidades que exhibió la cuestión así lo ameritan.

 

4. Por ello se RESUELVE:

(a) Rechazar el recurso interpuesto.

(b) Distribuir las costas de ambas instancias en el orden causado.

Devuélvase sin más trámite, confiándose al magistrado de primera instancia proveer las diligencias ulteriores (cpr 36: 1º) y las notificaciones pertinentes. Es copia fiel de fs. 613/616.

 

Fdo Gerardo G. Vassallo - Juan J. Dieuzeide - Pablo D. Heredia