CONTRATOS BANCARIOS. Transferencia de activos de la entidad bancaria acreedora. Modificación de las condiciones de contratación. Rescisión contractual. La resolución como forma de extinción del contrato. Procedencia: requisitos. Demandante incumplidor de las prestaciones a su cargo

“Blardone, Aldo Tomás c/ BANKBOSTON NATIONAL ASSOCIATION s/ rescisión de contrato” - CNCOM - 13/03/2009
“La resolución es una forma de extinción del vínculo contractual fundada en el incumplimiento de la contraparte, a través del cual la parte cumplidora de un contrato se encuentra facultada (mediante una declaración expresa) a disolver el vínculo contractual frente a la sola constatación del incumplimiento de la contraria, sin perjuicio del derecho a reclamar además el resarcimiento de los daños y perjuicios que tal inobservancia le hubiese significado (cfr. arg. arts. 1204 Cód. Civil y 216 Cód. Comercio). En ese marco, la resolución opera con efectos retroactivos -ex tunc- en el sentido que ocurrido el evento debe restablecerse la situación jurídica y económica existente antes del nacimiento del contrato extinguido (hipótesis de la condición resolutoria, art. 555 del Cód. Civ.). Sólo en el evento de hallarse cumplidas parte de las prestaciones, éstas quedan firmes y producen, en cuanto a ellas, los efectos correspondientes, teniendo el acreedor -incluso- el derecho a demandar al incumplidor por daños y perjuicios respecto a aquellas prestaciones frustradas (art. 216, Cód. Comercio, y art. 1204 Cód. Civil). (cfr. Ramella, Anteo, “La Resolución del Contrato. Incumplimiento. Imposibilidad” en “Contratos”, Ed. La Rocca, Barcelona, España, 2001, pág. 277; idem, Halperín, Isaac, “Resolución de los contratos comerciales”, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1965, etc.)…”

“La resolución contractual opera -como se adelantó- en el campo del incumplimiento y constituye el remedio legal o convencional que el derecho le da al cumplidor para que unilateralmente pueda defenderse y llegar por su propia decisión a extinguir el contrato. En esta esfera, carece de relevancia la voluntad del incumplidor. Así pues, no hay aquí un nuevo contrato, con acuerdo y conformidad de ambas partes. Todo lo contrario: en la resolución hay una facultad que por su propia decisión puede ser ejercida por la parte cumplidora, le guste o no a la incumplidora…”

“La finalidad de la resolución -sea ésta bajo la forma de pacto comisorio expreso, o de pacto comisorio tácito, cfr. arg. arts. 216 Cód. Comercio y 1203 y 1204 Cód. Civil- es la de otorgar a la parte cumplidora la facultad de optar por la extinción del vínculo contractual cuando ha mediado incumplimiento atribuible a culpa o dolo de la otra parte, con efecto retroactivo, limitado, que no alcanza a las prestaciones cumplidas por la culpable, y sus correlativas si fueran divisibles (esta CNCom., esta Sala A, 20/12/2007, in re: “Flexar SRL c. Calipso Software”; cfr. Ramella, Anteo, ob. cit., pág. 285).-

“… La rescisión puede ser conceptualizada como la ruptura del vínculo contractual por la mera voluntad de una o de ambas partes del contrato, siendo indiferente que concurra o no, además, alguna causa sobreviniente que sustente o justifique esa decisión. Así como la voluntad de los particulares es suficiente -en principio y como regla- para dar vida a un contrato (arts. 1137 y 1197 Cód. Civil), también tiene fuerza jurígena bastante para extinguirlo (art. 1200 Cód. Civil), sobre todo en aquellos casos en que las relaciones entre los contrayentes nacidas del contrato perduran en el tiempo, ya que como nadie está obligado a permanecer indefinidamente ligado a otra persona a través de un contrato, natural es reconocer a las partes la facultad de poner fin a esa relación en algún momento, sea por mutuo acuerdo o, en determinadas circunstancias, también por decisión unilateral de una de ellas…”

“… La “rescisión” es una causal de extinción propia de los contratos de tracto sucesivo, de ejecución continuada o periódica -también llamados de duración (”Dauervertrag”, según la doctrina alemana, o “contrat á éxécution successive”, para la francesa)- toda vez que están destinados por voluntad de las partes a producir sus efectos durante un lapso más o menos prolongado, precisamente porque el cumplimiento de las prestaciones a lo largo del tiempo es el presupuesto necesario para que el contrato produzca el efecto querido por las partes y satisfaga las necesidades tenidas en vista por ellas (cfr. Fontanarrosa, Rodolfo, “Derecho Comercial Argentino”, tomo II, Ed. Zavalía, Buenos Aires, 1976, p. 149)…”.-

“… la rescisión es una forma de extinción de los contratos que sólo opera para el futuro (ex nunc), siendo consustancial a los contratos de tracto sucesivo, de ejecución continuada o periódica, esto es, a aquellas convenciones donde ambas partes tienen aún prestaciones por cumplir, devengadas o a devengarse por el transcurso del tiempo. Es que -como se dijo supra- los contratantes no pueden quedar “atados” in aeternum al vínculo que los une. En tal sentido, así como pueden de común acuerdo prorrogar sus relaciones contractuales vencidas, o -si no han caducado- modificarlas, ampliarlas o reducirlas, también pueden, de común acuerdo -e incluso unilateralmente-, extinguir el contrato: el mutuo disenso va dirigido a disolver el contrato involucrado (produciéndose el “distracto”), en el sentido de que sus efectos son neutralizados mediante una nueva manifestación de voluntad contractual. Se ha dicho gráficamente en este sentido que lo que consensus puede hacer, el contrario consensus puede destruir (esta CNCom., esta Sala A, 31/10/2006, in re: “Oshima S.A. c. Philips Argentina S.A.”; cfr. López de Zavalía, Fernando, “Teoría de los contratos”, T. I, Ed. Zavalía, Buenos Aires, 1991, p.374)…”.-