Emplazamiento. Existencia de diferencias en la denominación social de la persona jurídica condenada en sede laboral y la requerida en el pedido de quiebra. Uso de una letra con signo que no forma parte de nuestro abecedario. Inexistencia en nuestro alfabeto de la ‘cedilla’. Error material. Doctrina del precedente de CSJN “Colalillo” “Agencia Keystone Servico de Imprensa Ltda s/ pedido de quiebra (por Borecki Paula Valeria)” - CNCOM - 13/03/2009

“La sustancia del rechazo proviene de las diferencias entre las denominaciones sociales que devienen del uso de una letra con signo que no forma parte de nuestro abecedario, como es la cedilla - letra c con una virgulilla debajo, según definición del Diccionario de la Lengua Española- y que marca la diferencia gráfica y fonética entre la palabra servicos y servicios. Ergo, siendo que para el dictado de la sentencia de sede laboral, dada en el Expte. No.057463 venido ad effectum videndi y que se tiene a la vista, el Señor Juez tuvo que considerar los recibos de sueldo y el telegrama de despido de fs. 5/7 que allí obran y que dan cuenta de la correcta denominación social “Agencia Keystone S. De Imprensa Ltda -véanse constancias de fs. 5/7- y que así ha sido emplazada la deudora en todo momento y que es únicamente en la sentencia de fs. 64/68 de esas actuaciones donde aparece la diferencia de nombre que motiva este recurso, no puede sino colegirse la existencia de un “error material”, al momento de disponer la condena en el fallo, que pudo ser consecuencia de la inexistencia en nuestro alfabeto de la cedilla y de una lisa y llana traducción del término a nuestro idioma español.”

“En este contexto, es de aplicación la doctrina sentada en el fallo de la CSJN, “Colalillo, Domingo c/Cía de Seguros España” [Fallo en extenso: elDial - AA688], Fallos 238-550″ , que al respecto sostuvo que si bien para juzgar un hecho no cabe prescindir de la comprobación de su existencia, tampoco cabe que sea conducido en términos estrictamente formales. En tal sentido los Tribunales disponen de las facultades necesarias para esclarecer los hechos y tal facultad no puede ser renunciada, en circunstancias en que su eficacia para la determinacion de la verdad sea indudable. En caso contrario la sentencia sería no la frustración ritual de la aplicación de la ley a los hechos del caso, sino la frustración ritual de la aplicación del derecho.”