Sistema de tarjeta de crédito

Operación abstracta de cuenta

 

Por Daniel Gerardo Reynoso (*)

 

Introducción: En este informe se expone y fundamenta que en el Sistema de Tarjeta de Crédito sólo existen operaciones abstractas de cuenta. Esto implica que la tarjeta de crédito no es un instrumento habilitante para pagar, que el cupón no es un instrumento de deuda, que en el sistema de tarjeta no se intermedia en el pago de compras, locaciones, préstamos o consumos ni que se difiere el pago de precios.-

 

1. Sistema de Tarjeta de Crédito. Tarjeta de Crédito. Jerarquías conceptuales.-

 

El artículo 1 ley 25.065 establece: “Se entiende por ‘sistema de tarjeta de crédito’ al conjunto complejo y sistematizado de contratos individuales cuya finalidad es: a) posibilitar al usuario efectuar operaciones de compra o locación de bienes o servicios u obras, obtener préstamos y anticipos de dinero del sistema, en los comercios e instituciones adheridos; b) diferir para el titular responsable el pago o las devoluciones a fecha pactada o financiarlo conforme alguna de las modalidades establecidas en el contrato; c) abonar a los proveedores de bienes o servicios los consumos del usuario en los términos pactados.”.-

 

La ley da prioridad y precisión al sistema de tarjeta al definirlo como un complejo contractual sistematizado que produce efectos jurídicos enfocados a una finalidad común, lo cual implica que posee carácter de causa generadora de efectos contractuales.-

 

Contrariamente, el artículo 4 da una definición imprecisa y secundaria de tarjeta de crédito: “Se denomina genéricamente tarjeta de crédito al instrumento material de identificación del usuario, que puede ser magnético o de cualquier otra tecnología, emergente de una relación contractual previa entre el titular y el emisor”.-

 

Se describe a la tarjeta como un elemento material de identificación personal que emerge de un contrato previo, por lo cual no es causa sino efecto. Carece de valor intrínseco, no es instrumento autónomo ya que su valor proviene del sistema que la origina por emisión y su vigencia y uso dependen de las reglas del sistema.-

 

Contrariamente, el sistema vale por sí porque da origen y fin a la tarjeta y porque puede operar y subsistir sin la misma, como se ve en las numerosas operaciones telefónicas o por internet en las que no se usa el cuerpo plástico de la tarjeta sino sólo su número. Dicho número permite registrar las operaciones del usuario en la cuenta de tarjeta de crédito que el mismo tiene en el sistema (que no es una cuenta corriente bancaria).-

 

Esta cuenta se liquida mensualmente y sus movimientos y saldo se informan en el resumen de cuenta que se envía al usuario, que es la evidencia de la cuenta de tarjeta de crédito sobre la cual el usuario opera con el emisor.-

 

La cuenta es el elemento habilitante del usuario, ya que puede operar sin usar la tarjeta plástica pero no puede operar si no tiene una cuenta de tarjeta de crédito con el emisor.-

 

En consecuencia, todo intento de análisis del negocio comercial de tarjeta de crédito no debe partir del estudio de la tarjeta de crédito sino del sistema de tarjeta de crédito.-

 

2. Componentes de la definición de sistema del artículo 1 ley 25.065.-

 

La definición tiene dos componentes: un elemento estructural en el encabezamiento y un elemento finalista en los incisos, éste último erróneo según se expone abajo.-

 

3. Elemento estructural. Sistema de contratos. Operación de cuentas. Título ejecutivo.-

 

a) El concepto “conjunto sistematizado de contratos” es correcto pues no todo conjunto está sistematizado. Un conjunto es un sistema cuando sus unidades componentes no están sólo agregadas sino interrelacionadas funcionalmente en forma interdependiente, es decir, que cada unidad adquiere su razón de ser en función de la existencia de otras unidades y todas las unidades se coordinan en pos de un objeto común.-

 

El sistema de tarjeta de crédito se compone con contratos que vinculan a cada usuario con su entidad que lo afilia, conocida como “emisora” y a cada establecimiento adherido con su entidad que lo afilia, conocida como “pagadora”, o a cada uno de ellos con cada entidad emisora/pagadora en caso que ésta acumule ambas funciones.-

 

Estos contratos son funcionalmente interdependientes porque cada contrato de usuario adquiere su razón de ser en función de la existencia de cada contrato de establecimiento y todos están coordinados bajo el objeto común de la operación del sistema de tarjeta. Al respecto cabe citar: “El sistema de tarjeta de crédito es un negocio jurídico complejo y sistematizado con finalidad lucrativa que se perfecciona mediante una serie de contratos bilaterales de diferente naturaleza, consensuales, sinalagmáticos y de ejecución continuada. Asimismo, las tarjetas de crédito son documentos mercantiles impropios de naturaleza probatoria de vínculos contractuales”[1][1]

 

b) Los contratos de usuario y de establecimiento adherido implican la apertura de una cuenta por cada contrato, en la que se asientan y liquidan las operaciones que cada usuario y cada establecimiento efectúan en el sistema. La recepción de un “resumen de cuenta” por parte del usuario o de una “liquidación de cargos” por parte del establecimiento, que respectivamente contienen el número de identidad de cada cuenta, confirman lo expuesto. Pero además lo confirman varios artículos de la ley 25.065 que aluden a elementos típicos de una cuenta:

 

Art. 6 g) “cierre contable de operaciones”.-

Art. 6 h) “cierre contable de las operaciones” y “consultas de estado de cuenta”.-

Art. 23 c) “cierre contable del resumen actual y del cierre posterior”.-

Art. 25 “obtener el saldo de la cuenta” y “copia del resumen de cuenta”.-

Art. 26 “El titular puede cuestionar la liquidación”.-

Art. 31 “el titular podrá cancelar sus saldos”.-

Art. 39 b) “El resumen de cuenta que reúna la totalidad de los requisitos legales”.-

Art. 40 b) “Las constancias de la presentación de las operaciones que dan origen al saldo acreedor de cuenta reclamado”.-

Art. 42 “Los saldos de Tarjetas de Créditos existentes en cuentas corrientes abiertas a ese fin exclusivo”.-

 

c) De lo expuesto se infiere que la operación de tarjeta de crédito es una operación de cuentas. Esto se refleja en fallos judiciales, de los cuales se citan los siguientes párrafos que hacen referencia a una cuenta que no es bancaria sino de tarjeta de crédito, sobre la que se emite el resumen de cuenta que informa las operaciones y deuda del usuario:

 

Ejemplo 1: “Quien emite la tarjeta de crédito no hace sino administrar cuentas en una suerte de intermediación financiera, como resultado de la cual y con relación al usuario, presenta el resumen y liquidación que en la medida que no se acredite haberse abonado o se demuestre su falsedad no requiere prueba corroborante a través de documentación respaldatoria, como es el caso de los cupones de compra, pues aquél ha sido el documento previsto contractualmente en la relación entre emisor-usuario para anoticiar y exigir el pago de lo debido.”[2][2]

 

Ejemplo 2: “…El Banco de la Provincia de Buenos Aires acreditó en la cuenta de los actores los importes correspondientes a la cancelación total de la deuda originada en las compras efectuadas entre los días 27/10/1997 y el 29/10/1997 (v. inimpugnada peritación contable, fs. 358, pto. VIII; fs. 361, pto. X y fs. 362, pto. XII). Tal circunstancia fue advertida por los actores –o debió serlo- en los resúmenes de los meses de julio, agosto y septiembre de 1999 (fs. 39, 181/183 y 228/230). Nótese que reconocen haberlos recibido y advertido en ellos que ‘…le vinieron los saldos con cero pesos de deuda…’ (sic) (v. absolución de posiciones de fs. 497vta. Y 499vta.). Incluso el coautor Rafael Joaquín Van Bommel reconoció que nunca abonaron –ni le fueron debitadas en su cuenta- las operaciones efectuadas con la tarjeta de crédito en el período comprendido entre el 27 y el 29/10/1997 (fs. 499vta.)…” [3][3]

 

Ejemplo 3: “…Por el contrario, y respecto de la relación entre el usuario y el dador del crédito rotativo, teniendo en cuenta que se ejecutan los ‘consumos puros y otros débitos fácilmente liquidables’, considero que se trata de la pretensión de cobro justificada por cuentas de venta con los cupones acompañados de operaciones liquidadas o bien que se presumen líquidas de acuerdo al art. 847 inc. 1 del Cód. de Comercio…”[4][4] (Nota del autor: el art. 847 inc. 1 Código de Comercio refiere a deudas justificadas por cuentas de venta aceptadas, liquidadas o que se presumen liquidadas).-

 

Ejemplo 4: “La carta documento intimaba al demandado a regularizar su situación de moroso relativamente a la tarjeta Argencard. Aún cuando resulta equivocado designar, lo que vulgarmente se hace, como ‘socio’ al ‘usuario’ de estos sistemas: conf. Reynoso, D.G. ‘Tarjeta de Crédito, Estructura Legal y Operativa del Sistema’ Bs. As. 2000, p.123, ninguna respuesta provocó esta intimación por parte del demandado. El silencio observado a la hora de recibir una intimación como la del sub lite, en la que se hace referencia concreta a la deuda, debe ser tenido como un reconocimiento de esa deuda y de las cuentas a las que se refiere, que deben considerarse ‘cuentas liquidadas’…”[5][5]

 

d) Determinación del tipo y naturaleza de las referidas cuentas.-

 

El sistema de tarjeta opera con cuentas que vinculan y obligan en forma bilateral y conmutativa al usuario con la entidad emisora y al establecimiento con la entidad pagadora en un intercambio recíproco de valores. Por tanto se trata de cuentas contractuales, de las que existen como contratos nominados sólo dos: la cuenta corriente bancaria y la mercantil legisladas en el Código de Comercio. Las demás cuentas (contables, de gestión, etc.) son unilaterales y por tanto no contractuales.-

 

La cuenta de tarjeta no es cuenta corriente bancaria pues no opera como tal, no tiene sus características, no admite pago de cheques y no necesariamente se radica ni administra en un banco. Numerosas entidades emisoras o administradoras de sistemas de tarjeta de crédito no son bancos pero abren y administran cuentas corrientes de tarjeta de crédito. La ley 25.065 admite que las emisoras de tarjeta pueden ser entidades no bancarias.-

 

Por sus formas extrínsecas, las cuentas del sistema de tarjeta son corrientes pero no son bancarias, por lo tanto son mercantiles aún cuando el emisor o el pagador sea un banco. No debe confundirse la cuenta corriente mercantil de la tarjeta con la cuenta corriente bancaria que el titular de la tarjeta puede tener en el banco emisor en la cual se debitan los saldos deudores de resumen de cuenta de tarjeta de crédito.-

 

Por sus aspectos intrínsecos, estas cuentas corrientes son mercantiles porque el registro de operaciones que se cursan por el sistema y que se exponen en el resumen de cuenta guarda fuerte similitud con la descripción de la cuenta corriente mercantil contenida en los artículos 771; 777 y concordantes del Código de Comercio. Al respecto se transcriben los dos artículos mencionados:

 

Artículo 771. La cuenta corriente es un contrato bilateral y conmutativo, por el cual una de las partes remite a la otra, o recibe de ella en propiedad, cantidades de dinero y otros valores sin aplicación a empleo determinado, ni obligación de tener a la orden una cantidad o un valor equivalente, pero a cargo de “acreditar” al remitente por sus remesas, liquidarlas en las épocas convenidas, compensarlas de una sola vez y hasta la concurrencia del “débito y crédito” y pagar el saldo.-

 

Artículo 777. Es de la naturaleza de la cuenta corriente:

1) que los valores y efectos remitidos se transfieran en propiedad al que los recibe;

2) que el crédito concedido por remesas de efectos, valores o papeles de comercio, lleve la condición de que éstos serán pagados a su vencimiento;

3) que sea obligatoria la compensación mercantil entre el debe y el haber;

4) que todos los valores del débito y del crédito produzcan intereses legales, o los que las partes hubiesen estipulado;

5) que el saldo definitivo sea exigible desde el momento de su aceptación, a no ser que se hubiesen remitido sumas eventuales que igualen o excedan la del saldo, o que los interesados hayan convenido en pasarlo a nueva cuenta.-

 

Por lo expuesto y por la comparación que se efectúa abajo, la cuenta en la que se registran operaciones de tarjeta de crédito es una cuenta corriente mercantil.-

 

Correlativamente, nuestra definición es que el sistema de tarjeta de crédito es un conjunto sistematizado de contratos cuyo objeto predominante es un servicio de administración de cuentas corrientes mercantiles.-

 

Esta definición se explica porque cuando se afilia a un usuario y se emite su tarjeta se abre una cuenta contractual, cuyos titulares son el usuario y la entidad emisora, en la que se asientan las operaciones del usuario. Asimismo, cuando se adhiere un establecimiento se abre una cuenta contractual en la que se asientan las operaciones del establecimiento y sus titulares son el establecimiento y la entidad pagadora, que es aquella con la cual el establecimiento contrata su adhesión al sistema.-

 

Si bien la entidad emisora mantiene la relación de cuenta con cada usuario y la entidad pagadora con cada establecimiento, en el sistema denominado “abierto” cada cuenta es administrada por la entidad administradora por orden y en beneficio de cada emisor y cada pagador. Por lo contrario, en el sistema denominado “cerrado” el emisor es simultáneamente pagador y administrador porque acumula tales actividades.-

 

Tomando como ejemplo la cuenta del usuario, sus características y movimientos son como se describe a continuación, lo cual se enmarca en los artículos 771 y 777 arriba transcriptos:

 

La cuenta del usuario se abre por causa del contrato que vincula al mismo con la entidad emisora, el cual es bilateral y conmutativo.-

 

Para operar en la cuenta de tarjeta de crédito el usuario no tiene obligación de tener dinero u otros valores depositados a la orden previamente.-

 

En la cuenta se registran las operaciones del usuario en forma de asientos deudores o acreedores abstractos, es decir, sin mención de su causa ni aplicación a empleo determinado ya que el resumen de cuenta no describe la operación efectuada (sólo menciona el nombre del establecimiento adherido pero no informa cuál fue la operación con dicho establecimiento e incluso frecuentemente el nombre informado no corresponde al establecimiento en el cual realmente se efectuó la operación).-

 

Cada consumo del usuario se registra como asiento acreedor del emisor porque es deuda del usuario, lo cual implica un valor en dinero que se remite y recibe en propiedad.-

 

Cada reintegro por bonificaciones, descuentos o cargos impugnados que efectúa el emisor a favor del usuario se registra como asiento deudor del emisor porque es crédito del usuario, lo cual implica un valor en dinero que se remite y recibe en propiedad.-

 

Cada pago del usuario por cancelación de saldo, intereses, aranceles u otros conceptos habituales se registra como asiento deudor del emisor porque disminuye el crédito de éste, lo cual implica un valor en dinero que se remite y recibe en propiedad.-

 

Las remesas y recibos de valores en el resumen de cuenta de tarjeta de crédito demuestran un intercambio recíproco de valores entre usuario y emisor.-

 

En la fecha de cierre se liquida la cuenta compensando asientos acreedores con deudores que se cancelan por el importe del menor, lo cual arroja un saldo que, si no es impugnado, será deudor para el usuario cuando se haya registrado mayor valor de asientos acreedores para el emisor. El saldo será deudor para el emisor cuando se haya registrado mayor valor de asientos deudores para éste.-

 

Cuando el deudor es el usuario queda obligado a pagar el saldo. Si el deudor fuera el emisor, el pago del saldo se cumple mediante acreditación a cuenta de futuros saldos deudores del usuario.-

 

La predominancia de la cuenta corriente mercantil en el sistema de tarjeta de crédito fue reconocida por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial en dos fallos, uno con cita de la obra del autor de este artículo, cuyos párrafos relevantes se transcriben:

 

“…El complejo cuadro que por lo general se deriva de esta operatoria, se presenta en lo tocante al vínculo entre el agente del sistema organizador y el tarjeta-habiente o usuario, como manifestación de una contratación innominada (art. 1143, cód. Civil) – ello con prescindencia de que quizá constituya una manifestación de lo que, curiosamente, algunos programas académicos denominan “contratación típicamente mercantil” - pero que traduce una marcada predominancia de componentes fuertemente analógicos con la cuenta corriente mercantil (v. para un exhaustivo análisis del tema, Reynoso, Daniel Gerardo, “Sistema de tarjeta de crédito”, Buenos Aires 1995, pág. 52 y ss.). Ello sentado, aprecio de plena aplicación la normativa del art. 788 del cód. de com.; en cuyo marco adelanto que propiciaré la modificación del fallo apelado con el alcance que resulta del dispositivo legal, esto es, la pertinencia de capitalizar los intereses…”[6][6].-

 

“…dado que el complejo cuadro que se deriva de operatorias parabancarias como la de la especie (Nota del autor: se refiere a tarjetas de crédito), traduce marcada predominancia de componentes fuertemente analógicos con la cuenta corriente (mi voto en ‘Servicios Integrales c. Expreso Lanin’ 26-5-95 publicada en ED, 167-138) …”[7][7].-

 

e) Por lo expuesto se concluye que la deuda del usuario a favor del emisor no es el pago de precios de consumos sino la obligación legal (artículo 771 Código de Comercio) de pagar el saldo deudor aceptado de su cuenta.-

 

Una consecuencia importante de este planteo es que el denominado “cupón” no es necesario ni es soporte legal de la deuda del usuario porque la causa de tal deuda no es el consumo sino el saldo deudor de la cuenta corriente mercantil que liga al usuario con el emisor. Dicho saldo deudor consta en el resumen de cuenta, que si no es impugnado produce la aceptación tácita que convierte al saldo en deuda exigible.-

 

La posibilidad de impugnar significa que el saldo deudor no responde a una liquidación unilateral del emisor, ya que se requiere la conformidad del deudor para que el saldo sea exigible.-

 

Esta posición es aceptada legislativamente, ya que la ley 25.065 no incluye ni regula al cupón ni lo exige para la cobranza judicial mediante preparación de vía ejecutiva.-

 

La ley omite considerar al cupón como instrumento legal, no lo define ni menciona y no lo exige como documento necesario para la acción judicial de cobranza. Esto tiene fuertes beneficios porque contribuye a la exactitud en la determinación de la relación contractual de cuenta corriente entre los participantes del sistema. Ello permite caracterizar la obligación de pago del usuario como un saldo deudor de cuenta aprobada, lo cual fija el tratamiento adecuado de tal obligación. Asimismo fue aceptada por la práctica judicial, como se observa en los fallos cuyos párrafos pertinentes se citan como ejemplos a continuación:

 

Ejemplo 1: Ver el fallo citado como Ejemplo 1 en 3.c).-

 

Ejemplo 2: “…La falta de impugnación de las liquidaciones de una tarjeta de crédito en tiempo oportuno, genera la inversión de la carga probatoria, de manera tal que si el usuario de la tarjeta omite cuestionar los resúmenes dentro del plazo pactado, es él quien debe acreditar las irregularidades o inexactitudes contenidas en los resúmenes antes aceptados en forma silente…”[8][8]

 

Ejemplo 3: “…La falta de presentación de los cupones de venta no constituye un impedimento para la procedencia del reclamo tendiente al cobro del saldo deudor resultante de los gastos efectuados mediante la utilización de una tarjeta de crédito, si en el caso del deudor no formuló observación alguna a los resúmenes de cuenta…”[9][9]

 

f) Otra consecuencia de este planteo, más importante aún, es que la deuda por saldo deudor de resumen de cuenta de tarjeta de crédito es título ejecutivo. No enerva esta consecuencia sino que la afianza el hecho de que la ley 25.065 establezca la facultad del emisor de acudir al proceso de preparación de vía ejecutiva para el cobro de la deuda, ya que al ser una facultad no excluye el procedimiento ejecutivo directo.-

 

Debido a que la causa de la deuda es el saldo aceptado de cuenta sin necesidad de aportar cupones, se aplica el artículo 787 del Código de Comercio que establece que el acreedor por la cuenta podrá girar contra el deudor y si éste no acepta tiene acción ejecutiva para reclamar el pago. La expresión “girar contra el deudor” significa exigir el pago, porque en términos de derecho comercial el “girado” es el obligado al pago.-

 

Tampoco enerva esta consecuencia el artículo 42 ley 25.065 que establece que los saldos de tarjeta de crédito en cuentas corrientes abiertas a ese fin exclusivo no son susceptibles de cobro ejecutivo directo. Ello porque la cuenta corriente mercantil de tarjeta de crédito no tiene por fin exclusivo registrar operaciones de tarjeta, ya que también se registran operaciones ajenas, como por ejemplo donaciones a entidades de bien público, acuerdos de débito automático con proveedores para el pago de facturas, reintegros de impuestos, adelantos de dinero, créditos originados en débitos de cuentas corrientes bancarias, de caja ahorros, de depósitos a plazo fijo, aranceles, impuestos nacionales, provinciales y municipales y otras similares. Ninguna de las operaciones mencionadas es de tarjeta de crédito. Por ello esta cuenta no tiene fin exclusivo para operaciones de tarjeta de crédito y por tanto su saldo deudor es título ejecutivo.-

 

4. Elemento finalista. Este elemento es erróneo, como surge al analizar cada inciso del artículo 1 ley 25.065:

 

Inciso a): Es correcto decir que el sistema posibilita efectuar compras, locaciones u obtener préstamos. Pero ello es extrínseco porque no integra la estructura del sistema sino que sólo describe alguna de sus manifestaciones. Existen numerosos objetos que también posibilitan compras, locaciones y préstamos y no por ello integran el sistema de tarjeta de crédito, como la cuenta corriente bancaria, el cheque, pagarés, órdenes de compra y de pago, los “vales”, los denominados “tickets de comidas o de provisiones”, los sistemas de débito y crédito automático y el dinero efectivo.-

 

El inciso es incompleto. En el sistema de tarjeta, además de compras, locaciones y préstamos se cursan donaciones, señas, garantías, reservas, cuotas sociales, aranceles, impuestos, tasas, contribuciones, depósitos y obligaciones de cualquier otra índole.-

 

Por último, la objeción más importante es que las compras, locaciones y préstamos no pertenecen al sistema por ser ajeno al mismo lo que cada usuario hace con su tarjeta. El sistema no recibe ni emite información de compras ni locaciones, no las registra ni asume responsabilidad por las mismas. En el sistema no existe referencia a las operaciones entre usuarios y establecimientos, ya que los cupones y resúmenes de cuenta no informan sobre qué ni en qué condiciones las partes compraron, vendieron, locaron o prestaron. El cupón no es un instrumento jurídico ni necesario para el sistema, por lo que la ley no lo incluye en su normativa. El hecho que el resumen de cuenta contenga nombres de comercios no significa identificar qué hizo el usuario en tal comercio y no necesariamente aparece el nombre del comercio en el cual realmente operó el usuario. Por ello es que los asientos por operaciones con tarjeta que se registran en el resumen de cuenta son abstractos sin aplicación a empleo determinado.-

 

En síntesis, al admitirse en cuenta la operación original deja de ser obligación de pago de precio y se registra en cuenta como un asiento sin causa porque no describe una compra ni locación. Es sólo un importe abstracto con signo acreedor o deudor, según corresponda. Al liquidarse la cuenta por compensación entre asientos deudores y acreedores arroja un saldo también abstracto que, si no es impugnado, será deudor y exigible. Por tanto, la deuda del usuario no es por pago de precio de compra o locación sino por la obligación de pago de saldo deudor aceptado de cuenta corriente mercantil.-

 

Inciso b): Este inciso describe erróneamente el diferimiento y la financiación. Diferir un pago es prorrogar su vencimiento entre deudor y acreedor. Esto no ocurre en el sistema de tarjeta de crédito. Por un lado, el usuario no es deudor del establecimiento porque éste le entrega un bien o un servicio sin reclamar pago en dinero, por lo que nada hay que pueda diferirse. Por otro lado, el usuario debe pagar al emisor al vencimiento el saldo deudor de su resumen, vencimiento que tampoco se difiere. El usuario puede optar por financiar, pero ello no es diferir sino efectuar un pago parcial al vencimiento.-

 

Se afirma que el sistema de tarjeta difiere pagos porque el saldo del resumen se paga después de la prestación del establecimiento adherido. Tal afirmación no es válida. En numerosas operaciones el pago del saldo se efectúa antes de la provisión del bien o servicio, como cuando se adquiere un bien a ser provisto en el futuro, por ejemplo compra de ropa que se deja para arreglos, pasajes de transporte para futuro viaje, reserva de hotel para futuras vacaciones, compra de entradas para espectáculos, compra de libros en el extranjero para ser remitidos al país y otras similares.-

 

La financiación no es elemento definitorio porque es extrínseca. La misma tiene tres orígenes: el establecimiento adherido, la entidad emisora o un banco ajeno al sistema. En ningún caso pertenece al sistema y no es necesaria ni obligatoria sino optativa.-

 

El establecimiento financia cuando ofrece cuotas para la operación que realiza con el usuario y asume el esfuerzo financiero de cobrar en cuotas. No obstante, suele pactar con el sistema el cobro anticipado de las cuotas aceptando un descuento equivalente al interés por el adelanto, para lo cual también asume ese esfuerzo financiero.-

 

La emisora financia cuando permite al usuario efectuar un pago mínimo del saldo deudor. Para ello la emisora otorga un crédito revolving que asocia a la cuenta corriente mercantil del usuario, similar al acuerdo de sobregiro que un banco asocia a la cuenta corriente bancaria. Este crédito no lo da el sistema sino la emisora en función de banco, como si fuera un establecimiento adherido, es optativo para la misma y es independiente de la cuenta del usuario. Por tanto esta financiación es extrínseca al sistema.-

 

Un banco ajeno al sistema decide financiar cuando la emisora no es una entidad financiera. En este caso la emisora y el banco coordinan sus estructuras operativas de modo que el banco ajeno proveerá fondos automáticamente a las cuentas de los usuarios que hagan pago mínimo. Por tanto esta financiación también es extrínseca.-

 

Inciso c): Este inciso es erróneo porque en el sistema no se pagan consumos ni se pagan a los proveedores los consumos de los usuarios. Al comentar el inciso a) se expresó que las compras y locaciones no ingresan en el sistema y que ningún documento del sistema instrumenta ni identifica tales consumos. También se expresó que por la admisión en cuenta los consumos no ingresan y que los importes abstractos que se cursan por el mismo no responden a pagos de precios de compras o locaciones sino a saldos de cuenta resultantes de la compensación de asientos acreedores y deudores abstractos. La cuenta del usuario es independiente de la del establecimiento y por ello el sistema paga el saldo acreedor al establecimiento aún cuando el usuario no pague su saldo deudor.-

 

(*) Abogado, UBA. Master of Comparative Law, Southern Methodist University, Dallas. Especialización en Derecho Empresario, UADE. Titular del Estudio Daniel G. Reynoso Abogados. Ex Vice President y General Counsel de Citibank Consumer Business. Ex Director Legal de KPMG.-

[10][1] Parodi, Horacio Duncan, “Títulos de crédito”, t. III, ed. Abaco, Buenos Aires, 2003, pág. 448, así citado en CNCom., sala B, 31/05/2005-Hilgenberg, Olga Sofía y otro c/Visa Argentina S.A. y otro s/Ordinario.

[11][2] CamCiv. Y Com., La Plata, sala III, 2004/07/27.- Banco Municipal de La Plata c. Poveda, Gustavo. LLBA, 2005-82. LL

Rep. LXV 2005 J-Z página2458.

[12][3] CNCom., sala B, 31/05/2005 – Hilgenberg, Olga Sofía y otro c/ Visa Argentina S.A. y otro s/ Ordinario-.

[13][4] CNCom., sala E, 08/08/2003 – Diners Club Argentina S.A.C.y T. c/ Rivero, Tomás-Voto en disidencia del Dr. Martín Arecha. LL t. 2003-F.

[14][5] Utsupra.com 1853/97 Banco de la Nación Argentina c/ Tremul Mario s/Cobro de pesos. 8/10/02 CNCiv y Com Fed Sala II.

[15][6] CNCom., sala B, mayo 26-1995. Servicios Integrales c. Expreso Lanin y Michuletz Emden Curt Joaquin. E.D. T. 167, p. 138-139.

[16][7] CNCom., sala B, agosto 29-1996. Diners Club Argentina S.A.C. y de T. c. Hanono de Juaya, Sara s/ Ordinario. E.D.

[17][8] CNCom., sala D, 17/09/2003, HSBC Bank Argentina c/ Sierra Ortega, Manuel. Rep. La Ley año 2004  J-Z.

[18][9] ST Corrientes, 06/02/2004, Banco de Corrientes S.A. c/ Maciel, Juan C. y otros. Rep. La Ley año 2004  J-Z.

 

Citar: elDial.com - DC1697

Publicado el 19/08/2011