Ganar dinero más allá de los límites

En plena crisis financiera mundial, la Caja de Valores SA reportó ganancias por más 62 millones de pesos en tan sólo 9 meses de ejercicio del 2011. ¿Magia? He aquí una virtual explicación de los trucos utilizados por los directores de la Caja a favor del Mercado de Valores, uno de sus principales accionistas.

La Caja de Valores S.A., desde su creación en 1974, desarrolla una importante función dentro del mercado de capitales de la República Argentina. Es la única depositaria del país que bajo la figura del depósito colectivo efectúa la custodia de valores negociables tanto públicos como privados, facilitando las transacciones de aquéllos en el marco de seguridad y privacidad exigido por la ley 20.643 y normas complementarias, así consta en la página web de la entidad.

Los principales accionistas de la Caja de Valores SA son el Mercado de Valores y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que junto a los Mercados de Valores y Bolsas de Comercio del interior del país, conforman el sistema bursátil argentino.

Vale decir que la administración poco transparente o fraudulenta de cualquiera de estas entidades sería, sino un delito, un verdadero escándalo para el mercado financiero argentino.

Dos actores habituales del sistema bursátil nos dieron una versión sobre presuntas estrategias llevadas a cabo por estos guardianes del mercado de títulos, que están al filo de lo indebido. Veamos.

De la Caja y sus llamativos Valores

El balance de la Caja de Valores SA a septiembre de 2011 dice que las utilidades generadas por sus activos fueron de 62.271.000 pesos.

De esta cifra (1) 26.963.000 pesos corresponderían a los intereses ganados por operaciones financieras; (2) 19.910.000 pesos a las diferencias de cotización de títulos públicos y privados; (3) 9.364.000 pesos a diferencias de cambio; (4) 7.215.000 pesos a resultados de venta de títulos públicos y privados; y (5) 1.181.000 pesos a otros rubros no especificados.

Según uno de los expertos consultados por Mercado y Transparencia, las utilidades expresadas en los ítems (2), (3) y (4) – cuya sumatoria es de 36.500.000 pesos- son virtualmente imposibles de conseguir en un período de 9 meses, especialmente si se considera que los títulos en cartera se mantuvieron casi inalterables.

El año pasado la Caja poseía un stock promedio de títulos públicos y privados de 125 millones de pesos. Según los resultados reflejados en el balance, la Caja habría tenido un rédito de casi el 30% de su stock cuando los precios de los títulos no tuvieron una variación que justifique tal rendimiento, afirmó el experto.

Por otra parte, su promedio de colocaciones fue de alrededor de 314 millones de pesos, de los cuales poco más de 70% se encuentra invertido en operaciones de caución bursátil que tuvieron un rendimiento promedio del 11% anual, dice el balance de la entidad [ver]. Suponiendo un promedio de colocación de 233 millones de pesos para los nueve meses, deberían haber obtenido como renta financiera no más de 19 millones de pesos. Así los números no cierran para explicar una ganancia del 30% durante el período enero-septiembre de 2011.

Este último balance sería el ejemplo más reciente de los llamativos resultados obtenidos por la Caja de Valores SA. Sin embargo, no sería el único. Esta misteriosa operatoria se repite desde hace ya varios años, dijo la segunda fuente consultada.

Una posible hipótesis al truco de magia

Una de las hipótesis que trata de explicar las ganancias extraordinarias de la Caja de Valores en tan sólo 9 meses del 2011, sostiene que dicha sociedad estaría operando con el dinero de terceros – que sólo tiene para su cuidado y conservación - mediante colocaciones realizadas en el exterior, preferentemente en bancos de capitales suizos, informaron dos fuentes a MyT.

Para ocultar la maniobra, unos días antes de la presentación de los estados contables trimestrales, las autoridades de la Caja recurrirían a un swap por dos o tres días. De esta forma, los fondos aparecen en la cuenta de la sociedad como de libre disponibilidad, mientras que en realidad el dinero de terceros permanece invertido en el exterior,  dijeron las fuentes.

Un swap es un contrato financiero entre dos partes que acuerdan intercambiar una serie de cantidades de dinero en una fecha futura determinada. Se trata de contratos hechos a medida, es decir, con el objetivo de satisfacer necesidades específicas de quienes firman dicho contrato. Básicamente, sirven para realizar coberturas de riesgos mutuos. Mediante esta operatoria, una cifra que aparece en el haber engrosando una cuenta en realidad está destinada a transferirse a un tercero en una fecha ya determinada, pero la contabilidad no registra con transparencia estas operaciones con derivativos que tantos sobresaltos han deparado en el escenario financiero global.

Cómo distribuir más de lo permitido

La Caja de Valores  SA –regida por la Ley 20.643 y el decreto 659/74- sólo puede distribuir dividendos en efectivo hasta el 10% de sus acciones. En lo que exceda de ese porcentaje, los beneficios deben ser capitalizados o destinados a constituir una reserva especial indisponible, afectada a garantía y equipamiento de la Caja, la cual también podrá capitalizarse, dice el artículo 5 de la Ley 20.643. Asimismo, las cuentas de dinero deberán ser abiertas en bancos oficiales nacionales, provinciales, municipales o mixtos, dice el artículo 28.

Sin embargo, las autoridades del Mercado de Valores –titular de casi la mitad del paquete accionario de la Caja de Valores- parecen haber encontrado un modo de sortear esa limitación.

A fines del año pasado, el Mercado de Valores, presidido por Pablo Aldazabal, decidió encomendar a sus distintas gerencias un análisis sobre la conveniencia y factibilidad de una reducción del capital social de la Caja de Valores SA. El 14 de octubre de 2011, la Asamblea Extraordinaria de Accionistas votó a favor una reducción del capital en la suma de 87 millones de pesos [ver].

En ese momento, el capital social de la Caja alcanzaba la suma de 360 millones de pesos, resultado de la capitalización de los excedentes de utilidades de los años 2006 y 2008, justamente en consideración de la Ley 20.643. De modo que la reducción del capital de la sociedad, no sería otra cosa que una distribución encubierta de ganancias de ejercicios anteriores. Distinto hubiese sido si la capitalización hubiese sido realizada con aportes de sus socios.

Grandes ganancias para el Merval

El Mercado de Valores  y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires poseen cada uno el 49,98% de las acciones de la Caja de Valores. El 0,04% restante corresponde a las Bolsas y Mercados del interior del país.

A primera vista, no habría razones que expliquen que la Bolsa de Comercio de Buenos Aires haya participado de semejante sospechosa maniobra para obtener mayores dividendos de la Caja de Valores. La Bolsa de Comercio es una entidad sin fines de lucro que posee una liquidez más que suficiente – 600 millones de pesos aproximadamente-.

Sin embargo, no es posible decir lo mismo del Mercado de Valores, ya que cerró el año 2010 con un déficit operativo de 1 millón de pesos y, en el 2011, tuvo un nuevo cierre deficitario, esta vez por unos 8 millones de pesos. En este contexto, es posible suponer que para el Mercado de Valores contar con dividendos extraordinarios de la Caja de Valores resultaba salvador. Especialmente para su presidente Pablo Aldazábal, quien dirige la entidad por seis años consecutivos y quien hubiera tenido pocas chances de ser reelecto en el futuro después de terminar sus últimos dos mandatos  con las cuentas en rojo.

Afortunadamente para Aldazábal, la reducción de capital de la Caja de Valores SA se hizo y, por obra de esa operación, el 20 de diciembre su accionista Mercado de Valores cobró la suma de 43.482.278 pesos, tal como informó en una carta a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Al día siguiente, los accionistas del Merval tenían a su disposición un importe de 100 mil pesos por cada acción en su poder. En total, los accionistas se repartieron 18.300.000 pesos en efectivo al finalizar el 2011 pese a que su propio balance daba negativo.